Why are we travelling through Central America this year?

For many people this trip may seem like a rush but we believe that there is something more than just traveling through Central America to add more stamps in our passports. 

Some years ago YWAM Rogaland discovered in God’s heart the vision of working with and empowering Latinos. Latin America has been at the very core of our hearts since then. We’ve tried several times to get started with momentary success, why? Maybe because we haven’t had a vision large enough that we could build up for the future; maybe because of the timing; who knows? Only the Lord. 

But this year is different. 

This year we started with a vision written down: we want to see a new location for YWAM in Mexico City - first but not only- that can serve as an operational center to all Latin America with the purpose of empowering and encouraging the church on this side of the planet to go to the nations. We also want to see more people from other continents coming to this place to teach believers, and disciple and serve the ones that still need to hear the message of the kingdom. 

But, what do we need to see this happen? Prayer.

Prayer is the place where everything starts. With it we can get to know God’s heart, not only for the nations but in such a level of intimacy that it will draw us closer to him, more than we can ever imagine. Yes, we want to see the world transformed but in order to see that we need to know the visions and heart of the One who can make an eternal change. Prayer will help us to enjoy the process of surrendering everything to our Lord. Prayer will open our hearts and the church’s to obeying God’s calling. Prayer will prepare the hearts of the people who need to hear God’s message of salvation and will take them into action. And those prayers mixed with actions will, literally, change the world. 

That’s what we’re doing here. Praying. Praying over the nations we pass through, for the church and people here so we can see the beginning of a movement outside of the borders of Latin America to the nations! 

This is just the beginning.

Pablo

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There is far more to this young, cheerful person than one might see at first glance. Upon deeper inspection, we’d find a man of high quality character and integrity. Pablo Reyna Monge comes from Mexico City; he has a passion for futbol (soccer) and right after high school he dreamed of entering a professional team and traveling the world, but to his disappointment he was told he couldn’t continue on the team. This left him feeling depressed, but it was around that time that he met a YWAM team from Norway who had come on outreach to his church. Pablo says they inspired him to pursue what he already had in his heart, to travel, and get to know God more. He had intended to go to college, but when that didn’t work out either, he decided to apply for a DTS in Norway. 

At the very first, Pablo was nervous and he wasn’t certain that this was where God wanted him. The most difficult thing for him was the language barrier, since at that point he still wasn’t fully fluent in English. At times he felt isolated and frustrated because he couldn’t express himself the way he wanted to. 

Things began to change quickly, though. He persevered boldly despite the challenge. He learned to lay his shame at the cross; and he found that God began to speak to him most through others. They told him to relax and not be frustrated, but to just enjoy his time. It was these people around him that made him feel welcomed and wanted. Now Pablo can carry on a full conversation in English. He has progressed and grown tremendously. He’s confident now that this is where God wanted him. 

“There are times where somebody just walks up and tells me exactly what I need to hear. I think God talks most through those little things.” 

¿Qué son las Misiones? por David Mays

Y ¿por qué debería importarnos?

Misiones en la Sierra Chinanteca

En el curso llamado “Perspectivas sobre el Movimiento Mundial Cristiano” enseño el tema “LaTarea Pendiente”. Esta sección examina los enormes obstáculos para el cumplimiento de la Gran Comisión. 

He enseñado acerca de esto a cientos de estudiantes en quizás poco más de treinta sesiones diferentes.

Iniciamos con la siguiente pregunta “¿Cuál es la tarea de las Misiones Mundiales?” y le pedimos a los estudiantes que en pares escriban lo que ellos consideran como dicha tarea. ¿Cuál es la meta? ¿Con qué objetivo trabajamos?

En ese momento los estudiantes ya cuentan con un entendimiento claro y común de lo que significa el cumplimiento de la Gran Comisión. Ellos expresan [sus ideas] de diferentes maneras, pero usualmente suenan muy similar a una movilización de parte de la iglesia al evangelismo y discipulado para cada lengua, cultura y pueblo. O como el movimiento 2mil Años Después (AD2000 Movement) lo describe, “Una iglesia para cada pueblo y el Evangelio para cada persona”.

Una vez que hemos obtenido un consenso general acerca de la tarea de las misiones, continuo con la pregunta “¿Qué son las Misiones?” Nuevamente en pares, les pido que escriban la definición de Misiones. En esta ocasión, los resultados no son tan homogéneos. En la mayoría de las clases, la definición de Misiones varía desde algo extremadamente explícito (ej. plantar iglesias entre los pueblos no alcanzados) hasta algo mas general (ej. amar a la gente en el nombre de Jesucristo).

Es entonces cuando, usualmente, ofrezco una serie de escenarios a la clase y pido que cada uno levante su mano para votar por aquel escenario que si se encuentra dentro de la clasificación [representativa] de las misiones. Comienzo con una situación clara de evangelismo E-3 (atravesando por tres obstáculos para presentar el evangelio): Un individuo va a un país foráneo, aprende un nuevo lenguaje, y testifica de Jesucristo entre la gente que nunca ha escuchado el Mensaje de Salvación. Todos los presentes están de acuerdo en que a esto lo podemos denominar Misiones.

Paso a paso me separo de otras culturas y me enfoco en la nuestra; me alejo de los ministerios espirituales hacia los ministerios sociales, y de servir a los no-cristianos para ministrar a los cristianos. En cada paso la cantidad de gente que vota en favor de un escenario misionero bien representado es menor.

Usualmente culmino con la pregunta: “¿Sí llevo un ramo de flores para mi vecino enfermo, quien ademas es un cristiano devoto, sigo dentro del contexto de las Misiones?” Casi, invariablemente unos pocos en la clase declararán que, efectivamente, esta acción es parte del escenario misionero (y explicarán sus razones). Esto nunca deja de sorprenderme. Pero ¿por qué? ¿Qué es lo que me impresiona? Y ¿por qué darle importancia?

En primer lugar, supongo que ofende mi sentido de la lógica o sentido común que lo que Misiones ES sea vagamente relacionado con lo que las Misiones pretende lograr. La definición (en muchos casos) no se relaciona con el objetivo. Es como un hombre que está tan desesperado por llegar a su destino que salta a su caballo y cabalga hacia todas las direcciones.

Así que esta aseveración ofende mis patrones de pensamiento. Pero ¿realmente importa? y si es así ¿por qué? Importa porque creo que esta disyunción entre la definición de Misiones y el objetivo de las mismas es parcialmente responsable de la lentitud de los progresos para ministrar a los más necesitados espiritualmente alrededor del mundo, y del declinante vigor de la iglesia local en priorizar las Misiones Globales.

¿Qué ha sucedido?

Etapa 1. La MISIÓN de discipular a las naciones ha sido degradada de la tarea principal de la iglesia a uno de sus tantos ministerios llamado “Misiones”. De ser nuestro propósito, la razón primaria de nuestra existencia, lo hemos denigrado a un programa más, una de las tantas cosas que hacemos.

Etapa 2. Misiones, tradicionalmente, ha consistido de un ministerio internacional o transcultural con propósitos espirituales, ej. evangelizar y discipular al mundo mas allá de nuestra comunidad y cultura. En muchas iglesias las Misiones actualmente han llegado a incluir muchos otros buenos ministerios que 1) son primordialmente sociales o económicos en naturaleza con un impacto espiritual cuestionable y/o 2) sirven, principalmente a nuestra propia comunidad o cultura. De este modo la difusión transcultural y el ministerio se ha reducido de un programa, a ser parte del programa.

¿Porqué debería importarnos?

Es importante por que:

- Se requiere urgentemente de una gran cantidad de ministerios de evangelización y discipulado enfocados a la gente con un reducido acceso a recursos cristianos alrededor del mundo.

- La gran mayoría de este tipo de personas están separadas de nosotros por barreras culturales, físicas y de lenguaje, y

- Una gran cantidad de recursos cristianos están localizados en las iglesias de norteamérica.

El resultado

Como resultado, la completa participación de la iglesia en los Estados Unidos hacia la gran meta de la evangelización mundial se ha visto reducida notablemente.

Algunos de los resultados de la marginación y la dilución de las Misiones se puede observar con ayuda de la siguiente lista; trata de concentrarte en las cosas que podrían estar sucediendo en tu propia iglesia.

  1. No hay un claro entendimiento o apreciación de lo que un misionero es o hace. Un misionero puede ser y hacer cualquier cosa.
  2.  No existe una carrera para convertirse en misionero.
  3. Algunos individuos se consideran misioneros cuando sirven o testifican en su propia cultura.
  4. Algunas personas con poca experiencia o poco entrenamiento creen que están sirviendo como misioneros cuando hacen viajes o se encuentran involucrados en ministerios locales con la misma cultura.
  5. Los futuros misioneros asumen que pueden ir a servir a Cristo efectivamente en otras culturas con poca preparación y experiencia.
  6. Los fondos misioneros se asignan mayormente hacia los [ministerios] donde ya se cuenta con grandes recursos.
  7. La proporción de los recursos de la iglesia destinados a ministerios locales y dentro de la misma cultura aumenta, mientras que el presupuesto para las Misiones se reduce.
  8. Los ministerios sociales son considerados Misiones, exista o no un componente espiritual.
  9. Los líderes de la iglesia suponen que están invirtiendo en alcanzar el mundo (basados en el tamaño del presupuesto para Misiones) de lo que realmente es.
  10. Nuestros recursos y atención se encuentran dispersos en un territorio tan vasto que es difícil ver un progreso en cualquier lugar.
  11. Porque el progreso que vemos es muy pequeño, nuestros líderes de iglesia podrían cuestionar el valor, eficacia, y prioridad en hacer Misiones.
  12. Los líderes de la iglesia ven en el presupuesto dedicado a las Misiones un recurso que puede ser tomado y dedicado a diferentes actividades (debido a la conglomeración de los ministerios) e inconscientemente reducen su prioridad en favor de propósitos mas claros para la iglesia.
  13. El presupuesto para Misiones es una fuente conveniente para la financiación de proyectos y líderes ministeriales que quieren apoyar [a la iglesia] pero que no quieren pagar de sus propios presupuestos.
  14. El compromiso con Misiones Globales de la congregación se desvanece a causa de imágenes débiles y difusas de las Misiones.

Pasos para el cambio

Un paso pequeño: Define correctamente lo que son las Misiones. Establece los limites alrededor del término. Coloca a los ministerios enfocados en la misma cultura y a los ministerios sociales en categorías,  financiamientos y fondos económicos por separado, de tal forma que la iglesia sepa lo que se esta haciendo con sus recursos.

Un paso grande: Dedicate a la tarea de establecer la gloria de Dios en toda la tierra como el objetivo primordial de la iglesia y re-enfocar y re-dirigir todos los ministerios y programas a la contribución de esta gran meta.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés por David Mays.

David Mays es el director de “Learning Initiatives for The Mission Exchange” - Director de Iniciativas de Aprendizaje para el Intercambio Misionero, en español - (anteriormente Evangelical Fellowship of Mission Agencies, EFMA, o Confraternidad Evangélica de Agencias Misioneras en español).

¿Es México una potencia misionera?

Existen países que son reconocidos por sus esfuerzos evangelísticos y misioneros; tal es el caso de Inglaterra, Holanda, Suecia y los Estados Unidos, entre otros. Todos ellos cuentan con una cultura de “envío”, y parecen entender la necesidad del conocimiento de la Palabra de Dios en el mundo.

¿Podrá algún día ser México una “Potencia Misionera”?

Aunque han habido esfuerzos no pequeños en nuestra patria para enviar misioneros mexicanos, no somos lo que se conoce como una “Nación Misionera”, y no es de extrañarse ya que México ha sido durante mucho tiempo uno de los países en que se han concentrado los esfuerzos de la iglesia cristiana en el mundo por alcanzar a los perdidos. Recibimos misioneros en nuestras ciudades; en las comunidades indigenas; en nuestras escuelas; en los pequeños pueblos; para traducir la Biblia; atender a nuestros enfermos, etc. Han llegado a enseñarnos y nosotros los hemos recibido con brazos abiertos. Pero poco a poco se levanta una ola de mexicanos que conscientemente desean cumplir la palabra confiada por Cristo a sus discípulos en Mateo 10.8

…de gracia recibisteis, dad de gracia.
— Mateo 10.8

Lamentablemente aun existimos aquellos que nos escudamos en versículos anteriores donde Cristo dice: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis” para no realizar la encomienda que se nos ha dado, olvidando que fue el Señor mismo quien en capítulos más adelante nos dijo “id y haced discípulos en todas las naciones” pero eso es tema para otra ocasión, regresemos el enfoque a nuestro país.

Según el sitio "Joshua Project", de los 124 millones de personas que habitamos en México 92 mil no a escuchado el mensaje de salvación y son considerados “unreached people” o gente no alcanzada. Aunque esta cifra es significativa no se compara con los números alarmantes de naciones como Afganistan, en la que el 93% de la población es “unreached”. 

México es un país en extremo bendecido por Dios, y aunque nuestra sociedad esta atravesando momentos difíciles contamos con uno de los elementos más importantes para hacer de nuestro país una potencia misionera: una iglesia fuerte, creciente y estable, pero para convertirnos en lo que deseamos ser es necesario decidirnos a enfrentar nuestros propios miedos y problemas, arrepentirnos de la actitud que nos a llevado a creer que no somos capaces negando con ello la verdad que dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, y superarnos para transformarnos de la misma manera en que el apóstol Pablo alienta a los Romanos: “...sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”; todo ello para que como en un efecto domino impulsemos nuestra propia nación, no solo en lo referente al evangelismo mundial sino ¡al mismo desarrollo de nuestro país! La iglesia necesita actuar de manera inmediata en respuesta a este llamado. Nuestra nación lo merece, y el mundo lo necesita.

Es también preciso reconocer el potencial que Dios nos a dado para enviar y sostener una labor fuera de nuestras fronteras al tiempo que seguimos luchando por nuestra gente. Debemos aprender a trabajar con ambas manos como los hombres de la historia bíblica en el libro de Nehemías, quienes después de enterarse de que sus enemigos pretendían atacarlos establecieron estrategias para culminar su labor: los hombres hicieron dos grupos, uno para montar defensa y el otro para trabajar. Los obreros llevaban su carga en una mano y en la otra su arma; y cuando se separaban por grupos, el sonar de la trompeta era la indicación para solicitar ayuda en caso de ataque sorpresa.“¡Entonces nuestro Dios peleará por nosotros!” - les afirmó Nehemías.

Solo así, actuando con sabiduría, planificación y estrategia, considerando en todo tiempo el consejo del Espíritu Santo, podremos desarrollar una conciencia profunda de las necesidades de otros y ser capaces de ver nuestras propias bendiciones para cumplir el propósito de la iglesia en la tierra de anunciar las buenas nuevas de salvación.

¿Podrá algun día nuestro país ser como los otros y enviar misioneros a las naciones?”

Las raíces de esta pregunta yacen en el área económica, pero sin importar en donde se haya generado es necesario afirmar que México jamás será como uno de los países mencionados. 

México y la iglesia mexicana debe de encontrar su identidad, función y rol en Dios.

Si bien es cierto que podemos echar mano del ejemplo y materiales que otras naciones nos han dado - es más, ¡los alentamos a considerar los logros obtenidos a través de las estrategias que otros utilizaron! - no podemos esperar la misma ejecución ni los mismos resultados.

La búsqueda de la dirección de Dios, es básica y esencial.

El término “Potencia Misionera” no existe - al menos, aun no esta en uso- y aun así creemos que nuestro país e iglesia está en la mira mundial y celestial para tomar su posición y convertirse en aquello que el Señor nos a llamado a ser: Una potencia evangelizadora y misionera de alcance mundial e impacto eternal.

¿Te atreverás a tomar el reto?